AND, LA DIOSA IMPERFECTA
And es muchas cosas: Pesadilla de miles, Deidad del caos y las sombras… y también una diosa que odia madrugar, ama las galletas y provoca catástrofes diplomáticas sin proponérselo. Gobernante absoluta del reino de Anderian, su existencia mantiene el delicado equilibrio entre caos bueno y malo y fuerzas que ansían devorar la realidad. Sin embargo, su carácter impredecible, su humor irreverente y su manera poco ortodoxa de ejercer el poder convierten cada día en una mezcla explosiva de comedia, terror y caos controlado… o no tanto.
Mientras And intenta llevar una vida familiar sorprendentemente humana junto a sus esposas y familia, sus aliados demoníacos y un séquito que oscila entre la devoción y el pánico, las tensiones políticas entre reinos comienzan a escalar peligrosamente. Acusada de ser una amenaza para el orden mundial, la diosa deberá enfrentarse a juicios, conspiraciones, traiciones diplomáticas, guerras y maniobras de poder que buscan debilitarla para romper el frágil equilibrio que sostiene la paz.
Pero el conflicto no solo se libra en salones reales y mesas de negociación. En los bosques malditos, en el Abismo y en territorios donde la sangre y la magia se mezclan, fuerzas antiguas despiertan. Guerras pasajeras, criaturas deformes, rituales prohibidos y escenas donde la fantasía oscura deja su huella más brutal ponen a prueba no solo el poder de And, sino su capacidad para proteger aquello que más ama: su familia, su reino y la niña que aprende a vivir bajo la sombra de una diosa imperfecta.
Entre batallas sangrientas, humor ácido, caos doméstico, intrigas políticas y decisiones que pueden condenar o salvar mundos enteros, And deberá elegir qué tipo de deidad quiere ser: la encarnación pura del caos… o una reina dispuesta a cargar con el peso de la responsabilidad, incluso si eso significa enfrentarse a su propio abismo interior.
And, la Diosa Imperfecta es una novela de fantasía épica irreverente que combina humor inteligente, política de alto riesgo, magia oscura, violencia cruda y momentos profundamente humanos, demostrando que incluso los dioses pueden ser absurdos, peligrosos… y terriblemente entrañables.
